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2/11/12

LOS TRES CAMINOS




El pasado, el presente y el futuro, se asemejan a tres caminos que flotan en el espacio. El sendero de en medio es el presente, es un sendero firme, quieto, no se mueve, es el ser humano el que camina sobre él, es el ser humano el que avanza.

El sendero de la izquierda es el sendero del futuro, el de los sueños y las fantasías, el de las angustias y de los temores; ese sendero arranca al hombre del presente y lo lleva vertiginosamente hacia el futuro, ahí el hombre no camina, es el sendero el que se mueve, pero tan sólo se mueve un espacio y después da vuelta sobre sí mismo, dejando caer a la persona nuevamente sobre el sendero quieto del presente, el camino vuela, pero siempre regresa al mismo punto, dejando al ser humano con la sensación de no haberse movido ni un centímetro del lugar en que se encontraba.

El sendero de la derecha, es un sendero que se mueve igualmente, pero hacia atrás, arranca al hombre de su presente y lo lleva sumergiéndolo en tinieblas, presentándole imágenes fantasmagóricas, alguna agradables y otras llenas de crueldad y de dolor; ese camino igualmente se mueve, aunque más lento, y en donde las escenas se vuelven, o más dolorosas, o más agradables; parece como si el sendero se detuviera, permanece unos instantes quieto mientras las imágenes embelesan a la persona, y, repentinamente, el piso se desvanece, las imágenes desaparecen y la persona regresa estrepitosamente al sendero original  del presente.

Sólo el camino del centro, aquél que está quieto, es el único seguro, el único firme, y en él, el hombre puede caminar y sentir realmente que está avanzando.

Detrás de esta alegoría se encuentran muchas claves para meditar en el futuro y en el pasado, y aprender a valorar el presente.



7/10/12

LAS COLUMNAS JAKIN Y BOAZ





Simbolismo cósmico relacionado con los dos solsticios, y estrechamente vinculadas con la doble corriente de la energía cósmica a la que se encuentra sujeto todo lo manifestado. Por ello, el sentido simbólico de las dos columnas "hay que buscarla en el orden de las referencias cósmicas, en correspondencia con la antiquísima observación ritual del sol a lo largo del año”.

 El observador se situaba en el centro del lugar sagrado, de cara al Este, es decir de cara al sol naciente (...) Seguía los desplazamientos progresivos de las salidas del sol en el horizonte, entre los dos límites extremos alcanzados por los solsticios de Verano e Invierno. Se señalaban esos dos puntos esenciales con dos postes, dos menhires en algunas alineaciones prehistóricas de Bretaña o de Inglaterra, o con dos columnas si se trataba de templos más elaborados".

Las columnas Jakin y Boaz, establecían un enmarque espacio-temporal indicado por las distintas posiciones del astro solar, posiciones que determinan el esquema simbólico universal de la cruz cuaternaria, pues al señalarse los solsticios de Invierno y de Verano (correspondientes al eje Norte-Sur) se obtenía también la situación de los equinoccios de Primavera y Otoño (correspondientes a su vez al eje Este-Oeste)

EL CENTRO DEL MUNDO





En Irán la montaña Alborj (Haraberezaiti) se yergue en el centro del mundo y une la tierra con el Cielo, al igual que el monte Meru en la India, sobre cuyas cumbres brilla la Estrella Polar.


En la tradición nórdico-germánica la patria boreal aparece como Asgard, el Paraíso de los Dioses, llamada también Midgard, "Tierra del Medio". Reino aéreo y luminoso que se ve amenazado por su antítesis, Utgard, el reino de la oscuridad y de los hielos, que acabará por proyectar sus sombras sobre aquel paraíso, haciendo de él un mundo gélido y sombrío.

En la tradición nórdica, en un lugar llamado bosque de Hoddmímir (lugar en el Centro del Mundo que permaneció, o permanecerá, incólume al cataclismo final) se esconderán, cuando [queme] el fuego de Surtr, dos hombres que se llaman Líf y Leiƒþrasir. De estos hombres nacerá una estirpe tan poderosa que repoblará todo el mundo.



Mímir ("El Evocador") sabio gigante, guardián de la fuente de conocimiento ubicada a los pies del Árbol del Mundo y guardián de las runas que tomó Odín.


Guarda relación con la Fuente de Mímir o, del "recuerdo" (Mímisbrunnr) a la que llega Odín tras el sacrificio "de sí mismo a sí mismo" efectuado sobre el Eje del Mundo en nueve noches, y después de sacrificar un ojo. También en este caso, como en la aventura del celta Conn, el recipiente que contiene la bebida de sabiduría y poder -aquí una fuente de hidromiel, allá una copa llena de "cerveza roja"- está asociado a la lanza.

En el Islam el Centro lo expresa la Montaña Blanca (el-Jabal el-Abiad), llamada también Qâf o "Montaña de los Santos" (Jabalu-l-Awliyâ), que se alza en la Isla Verde (el-Jazîrah el-Khudrah). Sobre la Montaña Blanca se posa el ave Fénix, Rukh. No es posible llegar a esta isla "ni por tierra ni por mar".

El geógrafo Yagût dice que la montaña Qâf, tiene clara referencia al Centro Sacro mazdeísta. Qâf es la madre de todas las montañas. Según ciertas tradiciones está hecha de un bloque único de esmeralda que confiere al cielo su color.

El héroe islámico que cumple la Búsqueda santa del Reino de Alá se dirige hacia Qâf donde el camino, siendo horizontal, se transforma en vertical y asciende hacia Dios. Ni sol ni luna iluminan esta región: Iabalsa hacia Oriente, Iabalqa hacia Occidente y Hûrqaliyâ, situada por encima de ellas y que da nombre a toda la región Ardu-l-Haqiqah, "Tierra de la Realidad", lugar en el que Dios se revela.

Cuatro es el número de la tierra, de la materia que es necesario penetrar y conocer para conseguir la Ciencia de lo Real, es decir la Sabiduría divina.

En esta tierra espiritual, para llegar a la Isla Verde es preciso viajar por cuatro mares en medio de las Tinieblas cruzando regiones ubicadas en un mundo que se oculta más allá de los sentidos ordinarios y del estado de vigilia y de sueño. Sólo quien ha dado con la Fuente de la Vida, al cabo de la Búsqueda, puede entrar en la Tierra de Esmeralda.


La Atlántida fue, centro supremo y primordial del ciclo en que actualmente nos encontramos. Aparece descrita como Tierra del Sol, Montaña de Luz, Isla de esplendor, verde o blanca, Tierra Lúcida o Tierra del Centro. 



Es el Airyan Vaejo o Eran Vej ("patria de origen de los arios") zoroástrica persa; una tierra del extremo septentrión, creada por Ahura Mazda (Ormuz), el dios de la luz, que es sede de Yima, el rey primordial del mito mazdeo.

Esta tierra luminosa se corresponde con el Shveta-dvipa, la "isla blanca" o "isla del esplendor", de la tradición hindú, situada asimismo en el alto Norte y sede del Vishnú solar cuyo emblema es la "cruz polar" o svástica. En dicha isla -a la que también se da el nombre de Varahi, "la Tierra del Jabalí", animal que simboliza la sabiduría sagrada- donde residen los grandes ascetas (maha-yoguis) y los "hijos del Brahaman", por encima de todo lo que es agitación samsárica.

Otras representaciones del continente polar son el Monte Hu-Ling de la tradición china, situada al norte del Monte del Norte, y que el emperador Mu hubo de abandonar con gran llanto y pesar; Shambhala, la mítica Ciudad del Norte tibetano; la Tula o To-lan, cuna legendaria de los toltecas, una Tierra del Sol en cuyo centro se eleva la Montaña Blanca de Aztlán; la Thule de los griegos, patria del Apolo hiperbóreo, el dios solar de la armonía y el equilibrio; y Avalón, la isla blanca del mito céltico, concebida como "sede de los inmortales".

El recuerdo del continente hiperbóreo pervive también en numerosas leyendas chinas, islámicas o nórdico-medievales cuyo argumento gira en torno a una montaña polar magnética.